Niños de Comendador en Elías Piña creen que Quirino es un héroe

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En el 2004, cuando Quirino Ernesto Paulino Castillo fue arrestado con un cargamento de mil 387 kilos de droga, Juaniel (nombre ficticio) contaba con tres años, ahora tiene 14 y al igual que el confeso capo, es oriundo de Comendador, Elías Piña. Ayer, al salir de un colmado, ubicado a cuatro casas de distancia de la vivienda que habitó “El Don”, en la calle Sánchez, contó la idea que tiene de Quirino. 
¿Qué sabes de Quirino? “Qué es un hombre bueno y por eso quiero conocerlo y saludarlo por todas las cosas buenas que me han dicho de él”, responde el adolescente que cursa el octavo grado de primaria en la escuela Gastón Fernández Deligne, de Comendador.
¿Quién te dijo que él es un hombre bueno? “Mi papá” ¿Que más te dijo tu papá de Quirino? “Que ayudaba a la gente que tenía negocio; el que tenía un negocio chiquito se lo ponía grande; que le daba dinero a los niños y le arreglaba la casa a la gente”.
¿Tu papá te ha dicho que Quirino estaba preso? “A mí nunca me han dicho nada malo de él. Un día un grupo estaba diciendo que vendía droga, pero hay gente que se la llevan presa, pero son inocente”. ¿Tu papá te dijo que Quirino es inocente? “No. La gente es que dice”.
Antes de la conversación con Juaniel, un niño de nueve años que se identificó como sobrino de Quirino y afirmó que su padre es hermano del narcotraficante, expresó que tiene un deseo inmenso de conocer su tío. 
“Mi papá me cuenta que mi tío era tan bueno que un día estaba repartiendo dinero y que toda la gente se le juntaron y se le armó un rebú y entonces el buscó el helicóptero y tiraba el dinero del helicóptero”. “Lo quiero conocer porque al año de él estar preso fue que yo nací, nunca lo he visto”, afirma.
A unos cuantos metros a la derecha del colmado del que salió Juaniel, a seis casas de la vivienda verde de “El Don” está la banca de lotería “Me Saqué”. En el lugar se encuentran Miosotis, de 21 años y su hija de tres. Cuando Quirino fue apresado la joven era una adolescente de 11 años y afirma que lo recuerda como una persona solidaria que ayudaba “a todo el mundo aquí”. 
En la calle Gastón Fernández Deligne que ocupa la parte trasera de la residencia que fue el hogar de Quirino, dos hermanitos de 13 y nueve años también cuentan la idea que le han “vendido” del capo. “La gente dice que uno le decía: hola Quirino y él te daba dinero”, cuenta el varón, el mayor de los dos. “Todo el mundo dice que era bueno, visitaba los enfermos, compraba medicinas y era un hombre de trabajo”, cuenta la niña.
En Comendador, no fue posible encontrar un solo niño, de más de 15 que fueron abordados, que conozca la versión del lado oscuro del narcotraficante.

Los adultos lo esperan para celebrar la libertad del narco

El ambiente del vecindario de Quirino, más que de alegría, podría describirse como ansiedad, al parecer por la falta de información precisa entre los habitantes de Comendador de cuándo el capo regresará a la tierra que lo vio nacer desde que se informó su llegada al país en la madrugada del pasado sábado.
A pesar de eso, la mayoría de la gente expresa su deseo de que Quirino regrese para celebrar su libertad, pero sobre todo, porque albergan la esperanza de que vuelva la generosidad material del hombre que no encuentran con cual calificativo definir su bondad. “Ese es padre de nosotros”; “aquí Quirino es un Dios”; “ese ese más bueno que todos los políticos juntos”, son de las frases de alabanza.
Cuando los comunitarios se percatan de la presencia del equipo de elCaribe, la mayoría se precipita a acercarse siempre con la intención de hacer constar lo bueno que es “El Don”. 
“Si se tira a candidato, de que gana, gana”, voceó una joven y de inmediato le respondió Rosa Pérez, quien se identificó como raso de la Policía: “Hablaste por cien años Miosotis, eso es así”.

El Caribe