Matthew azota Bahamas mientras evalúan daños en Haití

175
PUERTO PRÍNCIPE. Los socorristas de Haití batallan para llegar a poblados aislados en la península sur y evaluar la totalidad de los daños y víctimas provocados por el huracán Matthew, mientras la poderosa tormenta azotaba el miércoles Bahamas y obligaba a evacuaciones a gran escala a lo largo de la Costa Este de Estados Unidos.
Al menos 16 muertes le fueron achacadas al huracán durante su paso por el Caribe a lo largo de una semana, 10 de ellas en Haití. Marie Alta Jean-Baptiste, jefa de la agencia de protección civil de Haití, anunció el miércoles que el país confirmó que la cifra de muertos aumentó de cinco a 10.
Pero debido a la caída de un importante puente, el daño en las carreteras y las fallas en el servicio telefónico, el extremo occidental de Haití quedó aislado un día después de que Matthew tocó tierra, por lo que no existe una evaluación completa de los muertos y heridos que dejó a su paso.
Sin embargo, Jean-Baptiste indicó que su agencia estaba comenzando a tener una mejor idea de lo sucedido en el departamento de Grande Anse, en la península sur del país, por lo que esperaba dar a conocer pronto mayor información sobre lo que encontraron los socorristas en el lugar.
Tras su paso por Haití, Matthew cruzó la región oriental de Cuba y azotó el sur de las Bahamas con vientos de 195 kilómetros por hora (120 mph) y fuertes lluvias, en una trayectoria que de acuerdo a los pronósticos, pasaría cerca de la capital, Nassau, durante la noche.
Los meteorólogos indican que la tormenta podría azotar — o pasar peligrosamente cerca — de Florida la tarde del jueves, y luego bañar la Costa Este hasta las Carolinas a lo largo del fin de semana. Matthew podría convertirse en el primer gran huracán en tocar tierra en Estados Unidos desde que Wilma azotó Florida en 2005, dejando un saldo de cinco muertos.
Casi dos millones de personas a lo largo de la zona sur de la Costa Este recibieron instrucciones de evacuar sus viviendas.
“Si pueden salir antes, salgan ahora”, advirtió el gobernador de Florida, Rick Scott.