Las incógnitas que rodean la operación policial en la que murieron el piloto Óscar Pérez y otros «seis terroristas» en Venezuela

952
Como casi todo en Venezuela, la operación policial del lunes contra el grupo del rebelde Óscar Pérez deja dos visiones contradictorias.
Mientras Pérez, uno de los nueve muertos en el tiroteo, aseguraba en una decena de videos publicados en Instagram durante el asedio que quería rendirse, el gobierno, 24 horas después de lo sucedido, confirmó este martes la muerte del expolicía sublevado y de otros seis «terroristas» y justificó la respuesta.
«Ante una agresión que pone en riesgo la vida de los funcionarios, se procedió al protocolo para neutralizar al grupo agresor, lamentablemente con el saldo de siete terroristas fallecidos», dijo el ministro del Interior, Néstor Reverol, en una alocución televisiva.
Reverol afirmó que cuando los términos de la entrega estaban ya dispuestos, el grupo liderado por Pérez atacó a las fuerzas de seguridad, mató a dos policías e hirió a otros ocho.
Consideró que el balance fue resultado de un «fuerte enfrentamiento» entre ambos bandos armados.
Pérez transmitió otra visión en sus videos durante el asedio en una zona pobre y montañosa cerca de Caracas que se prolongó durante horas
«Dijimos que nos íbamos a entregar, y no quieren dejar que nos entreguemos. Nos quieren asesinar», clamaba en una de las grabaciones.
¿Se estaba realmente rindiendo? ¿La muerte de los siete rebeldes era necesaria?

«Ejecución extrajudicial»

Los críticos del gobierno hablan este martes incluso de «ejecución extrajudicial» y recuerdan las llamadas Operación de Liberación del Pueblo (OLP), un operativo de seguridad del Estado contra la delincuencia.
Las OLP se han cobrado desde 2015 decenas de víctimas en los barrios más pobres del país y han sido denunciadas por grupos de derechos humanos y por la anterior fiscal general, Luisa Ortega, ahora fuera del país y perseguida por la Justicia.
Ortega, convertida ahora en feroz crítica de Maduro, afirmó en un video publicado en sus redes sociales que el «asesinato» de Pérez y del resto del grupo es una muestra de que el gobierno de Venezuela es «genocida y violador de derechos humanos».
Tras el asalto de Pérez y sus compañeros el mes pasado a un cuartel de la Guardia Nacional, en el que robaron 26 fusiles y otras «armas de guerra», el presidente, Nicolás Maduro, prometió «plomo y tolerancia cero» contra el grupo.
El ministro Reverol se refirió este martes a los sublevados como «célula terrorista», una manera de justificar también acciones contundentes.
Maduro reveló el lunes en el discurso anual de Memoria y Cuenta que el grupo pretendía atacar una embajada, pero no mostró pruebas.
El Parlamento, de mayoría opositora, anunció que abrirá una investigación y pidió que los cuerpos de los fallecidos sean entregados a sus familiares y no sean cremados.
El gobierno de Venezuela denunció este martes una «escalada golpista» después de que un helicóptero pilotado por un policía que había publicado una proclama contra Nicolás Maduro disparara contra el Tribunal Supremo de Justicia y el Ministerio del Interior.
El ministro de Información, Ernesto Villegas, identificó como autor al inspector Oscar Pérez, del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC)a quien señaló por tener vínculos con la CIA.
Según Villegas, Pérez hurtó un helicóptero poco después de publicar en sus redes sociales un video en el que habla del gobierno como «transitorio y criminal» y dice hacer un despliegue para «devolver el poder al pueblo democrático».
BBC MUNDO