Fidel pasa a la historia en Santiago de Cuba: el secretismo del entierro del histórico líder revolucionario

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Esta vez fue silencio lo que se hizo con el paso de las cenizas de Fidel Castro.

Estoy a menos de 500 metros del cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, y la comitiva acaba de dejar a todos mudos.
Los gritos de «Yo soy Fidel» que lo acompañaron más de 1.000 km en su recorrido desde La Habana parecían una falta de respeto este domingo, el día de su entierro.
El histórico líder de la Revolución Cubana se despedía definitivamente de los niños con el uniforme de la escuela, los jóvenes a la moda de raperos de Nueva York, los campesinos y los mayores con sus guayaberas repletas de medallas que inundaron las aceras de todo el país.
Y como todo en su vida, el secretismo marcó también su adiós. La ceremonia fue estrictamente privada.
A los vecinos con casas con vistas al cementerio les ordenaron cerrar las ventanas.
No había detalles de quienes asistían: familiares y «algún dignatario», se dijo pero nada más.
Iba a ser transmitido en directo por televisión, luego no o tal vez en diferido.
Igual los cubanos parecen acostumbrados a esperar por todo: también la información.

La emoción

Y esperando, como todos, estaba Juan Carlos junto a su esposa, frente al televisor, con la puerta abierta de su humilde casa.
Vive en San Pedrito, no muy lejos del cementerio en que fue enterrado Fidel Castro.
La zona parece una copia de una favela de Brasil o una barriada humilde de Caracas.
La tumba de Fidel Castro es una humilde piedra redondeada, dicen que de la Sierra Maestra, donde comenzó la guerrilla que devino en la Revolución Cubana de 1959.
Las cenizas de Fidel Castro reposan ya junto al Mausoleo de José Martí. Y eso no está exento de controversia.
Fuente, BBC MUNDO