¿Jueces apolíticos e “impolutos”?

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Cada vez que en el país se van a designar jueces surge el mismo debate: que si los jueces deben ser políticos o “impolutos”.

El debate es inútil: los jueces siempre serán políticos en el amplio sentido del término, y hace tiempo que se acabaron los “impolutos”. Como dijo James Madison, “si los hombres fuesen ángeles, el gobierno no sería necesario”… De lo que se trata no es de encontrar los hombres perfectos para la función, sino dotar a hombres imperfectos de las herramientas para que se sobrepongan a las limitaciones humanas y hagan el trabajo de Dios de dar a cada uno lo suyo.

Los sistemas donde funciona el poder judicial, asumen tres características:

a) Proceso de selección abierto y público donde todo el mundo pueda opinar sobre las calificaciones de los candidatos y plantear sus objeciones;

b) Elección por períodos largos que eviten el control de los jueces por una mayoría política momentánea y facilidad de reelección en caso de no objeciones;

c) Autonomía presupuestaria y para la ejecución de sus decisiones.

Todos aclamamos a la justicia de los Estados Unidos donde prácticamente todos los jueces son elegidos por medio de un proceso político, sea por medio de la legislatura o por elección directa por los ciudadanos, pero son muy respetados, porque saben que mientras mantengan buena conducta son inamovibles. Aquí, lamentablemente, todavía nuestros jueces dependen de que alguien arme un escándalo, con o sin base, para que su puesto corra peligro. Así no se va a lograr una Justicia independiente.

atejada@diariolibre.com